REPITE SIEMPRE QUE PUEDAS: JESÚS, MARÍA, OS AMO, SALVAD LAS ALMAS.

HE QUERIDO HACER ESTA WEB CON LA RECOPILACIÓN DE LAS MEJORES PAGINAS DEDICADAS A LA DIVINA MISERICORDIA, PARA QUE TOD@S L@S HERMAN@S EN CRISTO LO TENGAMOS TODO EN UNA SOLA WEB Y PUEDAN DEDICARLE SU AGRADECIMIENTO A NUESTRO SEÑOR "JESUS" POR DAR SU VIDA POR AMOR A TODOS NOSOTROS Y PEDIRLE SU MISERICORDIA POR TOD@S. ALABADO SEA DIOS.

  

FUENTES: BLOG "AMARAJESUS", aciprensa.com, misericordia-divina.com, ladivinamisericordia.org,ewtn.com,divinamisericordia.com,

divinamisericordia.org, buenanueva.net.

Herman@s en Cristo:

Oremos todos los días por las Almas del purgatorio, por la Salvación de todas las almas, por la Salvación de las almas de los niños que han muerto sin bautizar, por la Salvación de nuestra propia alma y las de nuestra familia, por la Paz en el mundo, por los Sacerdotes, por la Iglesia, por los presos, por los enfermos, por los pobres, por los que no tienen que comer, por los desesperados y amargados, por los parados, por los difuntos.

 

  

ORACIÓN QUE LIBERARÁ 1000 ALMAS DEL PURGATORIO CADA VEZ QUE SEA OFRECIDA A DIOS: "Padre Eterno, os ofrezco la Preciosísima Sangre de Vuestro Divino Hijo Jesús, junto con las Misas que se digan en todo el mundo hoy: * Por todas las benditas almas del Purgatorio. * Por los pecadores en todas partes. * Por los pecadores en la Iglesia Universal. * Por los de mi propio hogar, y dentro de mi familia. Amén".

 

Para todo lo demás Padrenuestro, Avemaria, Gloria y Salve.

POSTS DEL BLOG "AMARAJESUS"

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DE INTERÉS PARA EL CRISTIANO (mié, 28 sep 2016)
DISCERNIMIENTO DEL BIEN Y DEL MAL 13 Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. 14 Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran. 15 Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? 17 Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. 19 Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. 20 Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán. S. Mateo 7
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Lecturas del Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael (mié, 28 sep 2016)
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Ciudad Redonda Enviar por email En PDF Imprimir Jueves, 29 de septiembre de 2016 Primera lectura Lectura de la profecía de Daniel (7,9-10.13-14):

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Palabra de Dios Salmo Sal 137,1-2a.2b-3.4-5.7c-8

R/. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; 
delante de los ángeles tañeré para ti, 
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre: 
por tu misericordia y tu lealtad, 
porque tu promesa supera a tu fama; 
cuando te invoqué, me escuchaste, 
acreciste el valor en mi alma. R/.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, 
al escuchar el oráculo de tu boca; 
canten los caminos del Señor, 
porque la gloria del Señor es grande. R/. Evangelio Lectura del santo evangelio según san Juan (1,47-51):

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor Comentario al Evangelio del jueves, 29 de septiembre de 2016 Enviar por email En PDF Imprimir Eguione Nogueira, cmf ¡ Queridos hermanos y hermanas en Cristo! Si antes nuestro mundo estaba poblado de ángeles, actualmente está poblado de “pokémons”. Hace unos meses fue lanzado el Pokémon GO, un juego que une el mundo real con la tecnología de la realidad virtual. Este juego nos muestra algo más profundo que la diversión, nos muestra el desencanto con el mundo puramente real. Nosotros tenemos necesidad de salir del mundo que se nos impone, de ir más allá del límite de la realidad que podemos ver. La humanidad siempre ha buscado la trascendencia, pues nunca se contenta con el mundo puramente material. La presencia de ángeles en nuestra vida es parte de la fe judaica y cristiana. Algunos tienen misiones especiales y son llamados de arcángeles. Son estos que la Iglesia celebra hoy: Miguel, Rafael y Gabriel. Aunque tenemos la costumbre de representarlos como hombres con rostro suave, en la Sagrada Escritura aparecen muchas veces como seres infunden temor, pues son la manifestación de la gloria y del poder de Dios que recuerdan a los hombres la adoración que deben dar a su Creador. Los ángeles perdieron su espacio en nuestra sociedad, cada vez más tecnológica y científica. Muchos fueron relegados a las estanterías esotéricas. Pero el Evangelio nos recuerda algo especial en estas figuras celestiales: ellos suben y bajan al servicio del Hijo del Hombre. Es una alusión a la escalera de Jacob, que une este mundo a la misma divinidad. Los ángeles nos hacen descubrir los secretos del cielo y nos introducen en el mismo proyecto soñado por Dios, es decir, así como ellos, nosotros también estamos llamados a la construcción de una historia en la que Cristo es el centro y es nuestro fin. Ellos son expresión de la comunicación de Dios con los hombres y de los hombres con Dios. Los pokémons pueden ser más entretenidos y nos hacen salir de nuestras casas con la misión de capturar otros pokémons, pero eso es un juego apenas, es lo virtual en lo real. La fe nos lleva a una aventura más emocionante: con Miguel somos llamados a combatir el buen combate de la fe, con Rafael a sanar las heridas de las personas y con Gabriel a anunciar buenas noticias, en especial la gran noticia de salvación del Evangelio. La realidad de los ángeles no es virtual, es celestial y, diferentemente de una pantalla de Smartphone, necesitamos los ojos de la fe para saber que existen seres que nos acompañan.  Fraternalmente, 
Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com  
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Novena a Nuestra Señora del Santo Rosario (mié, 28 sep 2016)
Hoy se inicia la novena a Nuestra Señora del Santo Rosario Primer Día de la Novena a Nuestra Señora Del Rosario (28) Segundo Día de la Novena a Nuestra Señora del Rosario (29) Tercer Día de la Novena a Nuestra Señora del Rosario Cuarto Día de la Novena a Nuestra Señora del Rosario Quinto Día de la Novena a Nuestra Señora del Rosario Sexto Día de la Novena a Nuestra Señora del Rosario Séptimo Día de la Novena a Nuestra Señora del Rosario Octavo Día de la Novena a Nuestra Señora del Rosario Noveno Día de la Novena a Nuestra Señora del Rosario
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Fiesta de los Santos Arcángeles (mié, 28 sep 2016)
30 30 El 29 de septiembre se celebra a los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, los cuales aparecen en la Biblia con misiones importantes de Dios. El Rosario de San Miguel o Corona Angélica Oración a San Rafael San Gabriel Arcángel San Rafael Arcángel San Miguel Arcángel Oración a San Gabriel Oración a San Miguel Arcángel Oración a San Miguel Árcangel (II) Corona Angélica del Arcángel San Miguel Gozos a San Miguel Las oraciones de León XIII a San Miguel Arcángel por la Iglesia Cantos Gregorianos de la Misa en la Fiesta de los Santos Miguel, Rafael y Gabriel, Arcángeles Imágenes de San Miguel Arcángel Imágenes de San Gabriel Arcángel Imágenes de San Rafael Arcángel Especial de la Fiesta de los Santos Arcángeles  
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Novena a los Ángeles Custodios (mié, 28 sep 2016)
Hoy se inicia la Novena a los Ángeles Custodios Séptimo Día de la Novena a los Ángeles Custodios (29) Octavo Día de la Novena a los Ángeles Custodios Noveno Día de la Novena a los Ángeles Custodios
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Novena a Santa Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia (mié, 28 sep 2016)
Hoy se inicia la novena a Santa Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia Cuarto Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska (29) Quinto Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska Sexto Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska Séptimo Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska Octavo Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska Noveno Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska
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Mensajes de Nuestra Señora de San Nicolás (mié, 28 sep 2016)
Acercamiento a Dios. V. Abrirse a Dios; Búsqueda de Dios.
A Cristo por María. 26-03-89 ##                          (Domingo de Pascua)                                             1635 Gladys, hoy es día de Gozo, día de Paz en el corazón; día de profundísimo encuentro con el Señor. Depositad vuestra oración en Cristo, junto a vuestro Papa, mi amadísimo hijo; él, que soporta con amor y valentía su cruz; que deja que la Madre del Cielo, lo envuelva con Su Amor. Hijos míos: Dejad que Dios, llegue a vuestro corazón por medio de la Madre, no prescindáis de El. Gloria al Señor. Hazlo conocer. 10-05-89 ##                                                                                                     1653 Hija mía predilecta, no todos comprenden el Amor de la Madre, por los hijos. Esta Madre, que quiere corazones humildes para Su Hijo. No hay camino incierto junto a Mí, sólo el Unico, el Verdadero, el que lleva hacia Cristo. En la Madre, encontraréis Refugio, Consuelo, Esperanza. Gloria al Señor. Hazlo conocer. 25-07-89 ##                                                                                                     1685 Veo a Jesús; me dice: Deben las criaturas venir a Mí, porque sólo Conmigo, las almas vivirán  eternamente. Es Mi Madre, La que impedirá que marchen a la deriva, La que hará que vengan directamente a Mí.
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Dictados de Jesús a Marga (mié, 28 sep 2016)
El Reinado Eucarístico 8-II-2015 Jesús: Están desviando vuestra atención para que creáis que la batalla dentro de mi Iglesia está en otra cosa, pero la batalla está en la Eucaristía. Cuando el tiempo apremia y antes de que sea retirado el Santísimo, aumentad vuestros ratos de adoración, quiero que multipliquéis vuestras comuniones espirituales. Que la misa sea el centro de vuestro día. Necesito, también, más reparaciones.
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DEBEMOS REZAR TODOS LOS DIAS LAS SIGUIENTES ORACIONES Y AYUNAR MIÉRCOLES Y VIERNES (LOS QUE NO ESTÉN ENFERMOS). HAGAMOSLO HERMANOS EN CRISTO, ESTAMOS EN LOS TIEMPOS FINALES. TOMEMOSLO EN SERIO. (mié, 28 sep 2016)
DAR GRACIAS A DIOS NUESTRO SEÑOR Gracias por ser mi guía, por el aire que respiro porque puedo ver el día, por estar vivo/a y sentirte dentro mío. Por saber que no estoy solo/a, por querer a mis hermanos, por mi familia, mi hogar, por la Luz que has derramado. Gracias por las alegrías, por darme a tu Madre, como Madre, por la Cruz de cada día, porque con ella quiere salvarme. Amén. ORACIONES QUE SALVAN MUCHAS ALMAS DE ESTE MUNDO Y SACAN DEL PURGATORIO.    1.-PRIMERA ORACIÓN Oración que salva miles de almas En el nombre del Padre...,Señor mío Jesucristo... ¡Oh Jesús! yo os pido humildemente me concedáis la gracia de salvar un alma por cada latido de mi corazón, unido a los latidos del vuestro y a los del Corazón Inmaculado de vuestra Santísima Madre. Os lo suplico por vuestra Preciosa Sangre y vuestra Divina Misericordia, salva las almas, sálvalas Señor. Padre nuestro, Ave María y Gloria. Extraordinaria promesa de Cristo “Si me piden salvar un alma por cada latido de su corazón, se lo concederé a quien me lo pida” (Mensaje del Señor a los Siervos del Divino Amor, año 1976). Nota explicativa: Esta Oración es válida sólo durante 24 horas ( por esto hay que rezarla todos los días), y se refiere a la salvación de almas que aún viven. No es aplicable, por tanto a las almas del Purgatorio. (Con licencia eclesiástica)  2.-SEGUNDA ORACION  MENSAJE DE AMOR QUE LE COMUNICO EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS La fórmula de este Acto es: "Jesús, María, Os Amo, Salvad las Almas"  Esta oración comprende todo: Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, lospaganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc. "¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!", dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: "Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho".  3.- TERCERA ORACIÓN Oremos por las Almas del purgatorio. Es una obra de Caridad y Misericordia. "Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio. 4. CUARTA ORACIÓN
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EVANGELIO SEGUN SAN JUAN (mié, 28 sep 2016)
Capítulo 11 1 Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. 2 María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo. 3 Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, el que tú amas, está enfermo». 4 Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». 5 Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Sin embargo, cuando oyó que este se encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 7 Después dijo a sus discípulos: «Volvamos a Judea». 8 Los discípulos le dijeron: «Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿quieres volver allá?». 9 Jesús les respondió: «¿Acaso no son doce la horas del día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10 en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no está en él». 11 Después agregó: «Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo». 12 Sus discípulos le dijeron: «Señor, si duerme, se curará». 13 Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte. 14 Entonces les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto, 15 y me alegro por ustedes de no haber estado allí, a fin de que crean. Vayamos a verlo». 16 Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él». 17 Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro Días. 18 Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros. 19 Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. 20 Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. 21 Marta dio a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas». 23 Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». 24 Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día». 25 Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá: 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?». 27 Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo». 28 Después fue a llamar a María, su hermana, y le dijo en voz baja: «El Maestro está aquí y te llama». 29 Al oír esto, ella se levantó rápidamente y fue a su encuentro. 30 Jesús no había llegado todavía al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio donde Marta lo había encontrado. 31 Los Judíos que estaban en la casa consolando a María, al ver que esta se levantaba de repente y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí. 32 María llegó adonde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto». 33 Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado, 34 preguntó: «¿Dónde lo pusieron?». Le respondieron: «Ven, Señor, y lo verás». 35 Y Jesús lloró. 36 Los judíos dijeron: «¡Cómo lo amaba!». 37 Pero algunos decían: «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?». 38 Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, 39 y le dijo: «Quiten la piedra». Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto». 40 Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?». 41 Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste. 42 Yo sé que siempre me oyes, pero le he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado». 43 Después de decir esto, gritó con voz fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!». 44 El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar». 45 Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. 46 Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. 47 Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. 48 Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación». 49 Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: «Ustedes no comprenden nada. 50 ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?». 51 No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, 52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. 53 A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. 54 Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos. 55 Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. 56 Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: «¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?». 57 Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.
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PRIMER LIBRO DE SAMUEL (mié, 28 sep 2016)
Capítulo 23 David en Queilá 1 A David le llegó esta noticia: «Los filisteos están combatiendo contra Queilá y saqueando las eras». 2 Entonces David preguntó al Señor: «¿Debo ir a atacar a esos filisteos?». El Señor dijo a David: «Sí, ve; derrotarás a los filisteos y salvarás a Queilá». 3 Pero los hombres de David le dijeron: «Si nosotros tenemos miedo aquí, en Judá, ¡cuánto más sí vamos a Queilá contra los escuadrones filisteos!». 4 David interrogó de nuevo al Señor, y el Señor le respondió, diciendo: «Baja ya mismo a Queilá, porque yo entrego a los filisteos en tus manos». 5 David fue a Queilá con sus hombres; atacó a los filisteos, se llevó sus rebaños y les infligió una gran derrota. Así salvó David a los habitantes de Queilá. 6 Abiatar, hijo de Ajimélec, que había ido a refugiarse junto a David, bajó a Queilá con el efod en la mano. 7 Y cuando informaron a Saúl que David había entrado en Queilá, pensó: «Dios lo ha entregado en mis manos. Porque él mismo se ha cortado la retirada, metiéndose en una ciudad con puertas y cerrojos». 8 Luego convocó a todo el pueblo a las armas, para bajar a Queilá y sitiar a David y a sus hombres. 9 Al saber que Saúl tramaba su ruina, David ordenó al sacerdote Abiatar: «Presenta el efod». 10 Luego dijo: «Señor, Dios de Israel, tu servidor ha oído que Saúl intenta venir a Queilá, para destruir la ciudad por causa mía. 11 ¿Es verdad que Saúl bajará, como tu servidor ha oído decir? Señor, Dios de Israel, dígnate comunicárselo a tu servidor». El Señor respondió: «Sí, él bajará». 12 David continuó diciendo: «Y los señores de Queilá, ¿me entregarán a mí y a mis hombres en manos de Saúl?». «Sí, respondió el Señor; ellos te entregarán». 13 David partió con sus hombres, que eran unos seiscientos; salieron de Queilá y anduvieron a la ventura. Y cuando informaron a Saúl que David había escapado de Queilá, él desistió de su expedición. El encuentro de David y Jonatán en el desierto de Judá 14 David anduvo por el desierto, en los sitios bien protegidos, y se estableció en la zona montañosa, en el desierto de Zif. Durante todo ese tiempo, Saúl trató de encontrarlo, pero Dios no lo puso en sus manos. 15 David advirtió que Saúl se había puesto en campaña para atentar contra su vida. Por ese entonces, él se encontraba en el desierto de Zif, en Jorsa. 16 Jonatán, hijo de Saúl, se puso en camino y fue a verlo allí. Lo reconfortó en nombre de Dios, 17 y le dijo: «No temas, porque la mano de mi padre Saúl no te alcanzará. Tú reinarás sobre Israel, y yo seré tu segundo. Hasta mi padre Saúl lo sabe muy bien». 18 Los dos hicieron un pacto delante del Señor, y David se quedó en Jorsa, mientras que Jonatán se fue a su casa. David traicionado por la gente de Zif 19 Unos hombres de Zif subieron a Guibeá, donde estaba Saúl, y le dijeron: «David está escondido entre nosotros, en los refugios de Jorsa, sobre la colina de Jaquilá, al sur de la estepa. 20 Por eso, rey, baja si es que así lo deseas, y nosotros nos encargaremos de ponerlo en tus manos» 21 Saúl les respondió: «¡Que el Señor los bendiga, por haberse comparecido de mí! 22 Pero vayan, se lo ruego, y asegúrense bien. Fíjense por dónde anda y quién lo ha visto por allí, porque me han dicho que es muy astuto. 23 Observen y reconozcan todos los escondites donde podría ocultarse. Cuando estén bien seguros, vuelvan a verme, y yo iré con ustedes. Y si está en el país, registraré todos los clanes de Judá hasta encontrarlo». 24 Ellos se dirigieron hacia Zif, precediendo a Saúl. Mientras tanto, David y sus hombres estaban en el desierto de Maón, en la depresión al sur de la estepa. 25 Saúl y sus hombres salieron a buscarlo; pero alguien avisó a David, y él bajó a la Roca que está en el desierto de Maón. Saúl se enteró y se lanzó en persecución de David por el desierto de Maón. 26 Saúl iba por un lado de la montaña, y David con sus hombres por el lado opuesto. David apresuró su marcha para escapar de Saúl. Y cuando Saúl y sus hombres estaban a punto de cercar a David y a los suyos para capturarlos, 27 un mensajero fue a decir a Saúl: «Ven en seguida, porque los filisteos están incursionando por el país». 28 Saúl dejó entonces de perseguir a David y partió al encuentro de los filisteos. Por eso aquel lugar fue llamado «Roca de las Separaciones».
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¿Cómo puedo obtener la bendición maternal de la Gospa? (mié, 28 sep 2016)
25 OCTUBRE, 2013 DE  A raíz del artículo que subimos en el día de ayer, titulado La bendición maternal de la Gospa, hemos recibido muchas preguntas acerca de cómo se puede obtener la bendición maternal, y si es necesario ir a Medjugorje para obtenerla. Gospa En primer lugar les recordamos que los mensajes que da la Gospa son para el mundo entero, no son exclusivamente para las personas que viven en Medjugorje o que han peregrinado a esta hermosa tierra donde se aparece la Madre de Dios. ¿Cómo puedo obtener la bendición maternal? ¿Es necesario ir a Medjugorje, o encontrarme con alguien que haya ido a Medjugorje, para obtenerla? La respuesta es muy simple, la Gospa ha dado esta bendición a todos, ya que cada mensaje que da es para el mundo entero. Aquellas personas que viven los mensajes ya tienen este regalo, lo pueden hacer suyo y transmitirlo a todos los demás. No es necesario tener que ir a Medjugorje, o encontrarme con alguien que haya ido a Medjugorje, para obtenerla. Sólo por el hecho de vivir los mensajes ya obtenemos la bendición maternal de la Gospa. Es importante saber que la Gospa nos da este regalo para que nosotros lo incorporemos y para transmitirlo a los demás. La Virgen le explicó a la vidente Marija que por su bendición especial y maternal, el Padre Celestial se proponía el deber -se comprometía Él mismo- de permanecer de forma muy especial junto a la persona que la recibía, para ayudarla cada día en su conversión, hasta su muerte (por supuesto que el Padre está siempre junto a sus hijos, pero se trata aquí de un incremento gratuito de su presencia, obtenido a través de la Virgen María). La Virgen le recomendó a Marija que hablaran de esta bendición y la transmitieran en voz alta solo a las personas que ya están en el camino de la fe. En cuanto a los demás debemos dársela de forma silenciosa y, naturalmente, siempre con amor. Gospa con RosarioEs muy importante saber que la bendición del sacerdote es superior, la vidente Marija precisa que es necesario que hagamos esta distinción. Las manos del sacerdote han recibido la santa unción, y su bendición hace llover todas las gracias del Cielo. La Gospa le dijo un día: “Si los sacerdotes supieran lo que le dan a una persona cuando la bendicen, si pudieran verlo, bendecirían sin cesar”.    La bendición especial y maternal de la Gospa es un regalo, un regalo que pasa por la Virgen en su calidad de Madre, es un regalo maternal que recibimos desde el Cielo. Sabemos que no todos tienen la posibilidad de ir a Medjugorje, sobre todo en América Latina, pero no nos olvidemos de pedirle a la Virgen la gracia de querer ir. ¡No dejen de pedirle que los lleve! ¡Ella nos conoce y sabe las necesidades que tenemos! ¡Debemos pedirle, y pedirle con fe! Hay muchos testimonios de personas que no tenían un centavo para ir a Medjugorje y la Gospa se las arregló para llevarlas. ¡NO DEJEN DE PEDIRLE! Para todos aquellos que quieran conocer más sobre Medjugorje recuerden que pueden acceder a los distintos libros. Los libros son muy baratos y son un verdadero tesoro para cultivar nuestra espiritualidad. La idea de estos libros de Medjugorje es que todos puedan conocer más sobre lo que pide la Gospa. Le pedimos al Señor por cada uno de ustedes, para que puedan experimentar paz, esa paz que sólo Él, a través de Nuestra Madre, nos puede dar; para vivir nuestra vida terrenal con el mayor amor en nuestro corazón y así poder estar en el Paraíso una vez que termine nuestra peregrinación por esta tierra. El equipo de ROSAS PARA LA GOSPA
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TEXTO Catequesis Papa Francisco sobre el perdón de Jesús en la cruz (mié, 28 sep 2016)
El Papa saluda a los fieles durante la Audiencia. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa El Papa saluda a los fieles durante la Audiencia. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa 260 260 VATICANO, 28 Sep. 16 / 04:50 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó lacatequesis del miércoles a la crucifixión de Jesús y la salvación que ha donado a todos los hombres con su muerte y resurrección. “En la cruz, el último acto confirma la realización de este diseño salvífico. Desde el inicio y hasta el final Él se ha revelado Misericordia, se ha revelado la encarnación definitiva e irrepetible del amor del Padre. Jesús es de verdad el rosto de la misericordia del Padre”, explicó el Pontífice. A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa: Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Las palabras que Jesús pronuncia durante su Pasión encuentran su culmen en el perdón. Las palabras de Jesús encuentran su culmen en el perdón. Jesús perdona: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34). No sólo son palabras, porque se hacen un acto concreto en el perdón ofrecido al “buen ladrón”, que estaba junto a Él. San Lucas narra de dos ladrones crucificados con Jesús, los cuales se dirigen a Él con actitudes opuestas. El primero lo insulta, como lo insultaba toda la gente, ahí, como hacen los jefes del pueblo, pero este pobre hombre, llevado por la desesperación: « ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros» (Lc 23,39). Este grito testimonia la angustia del hombre ante el misterio de la muerte y la trágica conciencia que sólo Dios puede ser la respuesta liberadora: por eso es impensable que el Mesías, el enviado de Dios, pueda estar en la cruz sin hacer nada para salvarse. Y no entendían esto. No entendían el misterio del sacrificio de Jesús. Y en cambio, Jesús nos ha salvado permaneciendo en la cruz. Y todos nosotros sabemos que no es fácil “permanecer en la cruz”, en nuestras pequeñas cruces de cada día: no es fácil. Él, en esta gran cruz, en este gran sufrimiento, se quedó así y ahí nos ha mostrado su omnipotencia y ahí nos ha perdonado. Ahí se cumple su donación de amor y surge para siempre nuestra salvación. Muriendo en la cruz, inocente entre dos criminales, Él testimonia que la salvación de Dios puede alcanzar a todo hombre en cualquier condición, incluso en la más negativa y dolorosa. La salvación de Dios es para todos: ¡para todos! Ninguno es excluido. Y la oferta es para todos. Por esto el Jubileo es el tiempo de gracia y de misericordia para todos, buenos y malos, para aquellos que están bien y para aquellos que sufren. Pero acuérdense de aquella parábola que narra Jesús en la fiesta de bodas de un hijo de un poderoso de la tierra: cuando los invitados no querían ir, dice a sus servidores: “Vayan al cruce de los caminos, llamen a todos, buenos y malos…”. Todos somos llamados: buenos y malos. La Iglesia no es solamente para los buenos o para aquellos que parecen buenos o se creen buenos; la Iglesia es para todos, y preferiblemente para los malos, porque la Iglesia es misericordia. Y este tiempo de gracia y de misericordia nos hace recordar que ¡nada nos puede separar del amor de Cristo! (Cfr. Rm 8,39). Para quien esta inmovilizado en una cama de un hospital, para quien vive cerrado en una prisión, para cuantos están atrapados por las guerras, yo digo: miren el Crucifijo; Dios está con nosotros, permanece con ustedes en la cruz y a todos se ofrece como Salvador. Él nos acompaña, a todos nosotros, a ustedes que sufren tanto, crucificado por ustedes, por nosotros, por todos. Dejen que la fuerza del Evangelio penetre en sus corazones y los consuele, les de esperanza y la íntima certeza que ninguno es excluido de su perdón. Pero ustedes pueden preguntarme: “Pero Padre, ¿Quién que ha hecho las cosas más malas en la vida, tiene la posibilidad de ser perdonado?” “¡Sí! Si: ninguno está excluido del perdón de Dios. Solamente quien se acerca a Jesús, arrepentido y con las aganas de ser abrazado”. Este era el primer ladrón. El otro es el llamado “buen ladrón”. Sus palabras son un maravilloso modelo de arrepentimiento, una catequesis concentrada para aprender a pedir perdón a Jesús. Primero, él se dirige a su compañero: «Pero tú, ¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él? ?» (Lc 23,40). Así subraya el punto de partida del arrepentimiento: el temor de Dios. No el miedo de Dios, no: el temor filial de Dios. No es el miedo, sino aquel respeto que se debe a Dios porque Él es Dios. Es un respeto filial porque Él es Padre. El buen ladrón evoca la actitud fundamental que abre a la confianza en Dios: la conciencia de su omnipotencia y de su infinita bondad. Es este respeto confiado que ayuda a hacer espacio a Dios y a encomendarse a su misericordia. Luego, el buen ladrón declara la inocencia de Jesús y confiesa abiertamente su propia culpa: «Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo» (Lc 23,41): así dice. Por lo tanto, Jesús está ahí en la cruz para estar con los culpables: a través de esta cercanía, Él ofrece a ellos la salvación. Lo que es un escándalo para los jefes y para el primer ladrón, para aquellos que estaban ahí y se burlaban de Jesús, esto en cambio es el fundamento de su fe. Y así el buen ladrón se convierte en testigo de la Gracia; lo impensable ha sucedido: Dios me ha amado a tal punto que ha muerto en la cruz por mí. La fe misma de este hombre es fruto de la gracia de Cristo: sus ojos contemplan en el Crucificado el amor de Dios por él, pobre pecador. Es verdad, era ladrón, era un ladrón: es verdad. Había robado toda su vida. Pero al final, arrepentido de aquello que había hecho, mirando a Jesús tan bueno y misericordioso ha logrado robarse el cielo: ¡éste es un buen ladrón! Finalmente, el buen ladrón se dirige directamente a Jesús, invocando su ayuda: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino» (Lc 23,42). Lo llama por nombre, “Jesús”, con confianza, y así confiesa lo que este nombre indica: “el Señor salva”: esto significa “Jesús”. Aquel hombre pide a Jesús que se recuerde de él. ¡Cuánta ternura en esta expresión, cuánta humanidad! Es la necesidad del ser humano de no ser abandonado, que Dios le esté siempre cercano. De este modo un condenado a muerte se convierte en modelo del cristiano que confía en Jesús. Esto es profundo: un condenado a muerte es un modelo para nosotros. Un modelo de un hombre, de un cristiano que confía en Jesús; y también modelo de la Iglesia que en la liturgia muchas veces invoca al Señor diciendo: “Recuérdate… Recuérdate… Recuérdate de tu amor…”. Mientras el buen ladrón habla en futuro: «Cuando vengas a establecer tu Reino», la respuesta de Jesús no se hace esperar; habla en presente: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso» (v. 43). En la hora de la cruz, la salvación de Cristo alcanza su culmen; y su promesa al buen ladrón revela el cumplimiento de su misión: es decir, salvar a los pecadores. Al inicio de su ministerio, en la sinagoga de Nazaret, Jesús había proclamado: «la liberación a los cautivos» (Lc 4,18); en Jericó, en la casa del publicano Zaqueo, había declarado que «el Hijo del hombre – es decir, Él – vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido» (Lc 19,9). En la cruz, el último acto confirma la realización de este diseño salvífico. Desde el inicio y hasta el final Él se ha revelado Misericordia, se ha revelado la encarnación definitiva e irrepetible del amor del Padre. Jesús es de verdad el rosto de la misericordia del Padre. Y el buen ladrón lo ha llamado por nombre: “Jesús”. Es una oración breve, y todos nosotros podemos hacerla durante la jornada muchas veces: “Jesús”. “Jesús”, simplemente. Hagámosla juntos tres veces, todos juntos, vamos: “Jesús”, Jesús, Jesús”. Y así háganlo durante todo el día. Gracias. También te puede interesar:  ACI Prensa  ✔@aciprensa Papa Francisco: Aunque hayas hecho algo terrible, ¡Jesús también te perdona! http://bit.ly/2d5SG6x  10:31 - 28 sep 2016 Photo published for Papa Francisco: Aunque hayas hecho algo terrible, ¡Jesús también te perdona! Papa Francisco: Aunque hayas hecho algo terrible, ¡Jesús también te perdona! La Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General de este miércoles trató sobre el perdón en la cruz; habló del Buen y el Mal ladrón que fueron crucificados a su lado y mandó un mensaje de... aciprensa.com    8585 Retweets    101101 me gusta
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Carlos I, emperador austro-húngaro, mariano y mártir del siglo XX (mié, 28 sep 2016)
28 septiembre – Francia, Issoudun: N.S. del Sagrado Corazón (1854)  Un Minuto con María Hagamos conocer y amar a María       El 21 de noviembre de 1916, las campanas anunciaban el fallecimiento del Emperador de la monarquía austro-húngara. En la capilla fúnebre, su sucesor a rodillas reza el rosario delante de la imagen de la Madre Dolorosa. Es así como el Emperador Carlos I toma posesión del gobierno, el día de la Presentación de la Virgen. Su juventud se había desarrollado al amparo de la Virgen María. Su matrimonio también. Al partir a la guerra en 1914, pide la protección de María. Tiene predilección por el sábado consagrado a la Santa Virgen. Fue en sábado que fue confirmado, que contrajo matrimonio, que fue coronado rey apostólico de Hungría. Es en sábado que llegó en exilio a la Isla de Madeira, Portugal. Falleció un sábado. Cuando era niño tenía una devoción especial por la Madre de Corazón Doloroso, cuyas siete dagas, comparte: la continuación de la guerra, el fracaso de las negociaciones de paz, la revolución, sus fracasados intentos de restauración, su captura, la separación de sus hijos, su enfermedad y su muerte… El sábado 1° de abril de 1922 a las 12:23 pm el emperador besa el crucifijo que le presenta la emperatriz Zita y expira repitiendo el santo nombre de Jesús. (Del libro "Maria siegt" junio 1974 Traducido por F.A.P.)
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DE INTERÉS PARA EL CRISTIANO (mar, 27 sep 2016)
DIOS mismo está presente en la Santa misa. Por eso cuando se rece El Santo, Santo, Santo; En la Consagración y cuando recibamos La Comunión HAY QUE ARRODILLARSE. Es un Acto de Amor y respeto. DE LA SANTA MISA COMO HAY QUE HACERLA Jesús ha dictado a Catalina una gran cantidad de libros que son un regalo de Dios para todos nosotros. Jesús, a través de los mensajes que le entrega a Catalina, se transforma en un verdadero Maestro que nos explica los Evangelios, interpreta el mundo que vivimos en la actualidad, y nos lleva de Su mano y de la de Su amadísima Madre, a la Patria Celestial.  ¡Gracias Jesús por ser nuestro Maestro en estos difíciles tiempos! Descargar libro o video completo ( Catalina_imprimir.zip ) Testimonio de Catalina Rivas sobre la Santa Misa Testimonio de Catalina Rivas sobre la Misa En la maravillosa catequesis con la que el Señor y la Virgen María nos han ido instruyendo, en primer lugar, enseñándonos la forma de rezar el Santo Rosario, de orar con el corazón, de meditar y disfrutar de los momentos de encuentro con Dios y con nuestra Madre bendita; la manera de confesarse bien… está, la del conocimiento de lo que sucede en la Santa Misa y la forma de vivirla con el corazón. Este es el testimonio que debo y quiero dar al mundo entero, para mayor Gloria de Dios y para la salvación de todo aquel que quiera abrir su corazón al Señor. Para que muchas almas consagradas a Dios, reaviven el fuego del amor a Cristo, unas que son dueñas de las manos que tienen el poder de traerlo a la tierra para que sea nuestro alimento, las otras, para que pierdan la “costumbre rutinaria” de recibirlo y revivan el asombro del encuentro cotidiano con el amor. Para que mis hermanos y hermanas laicos del mundo entero vivan el mayor de los Milagros con el corazón: la celebración de la Santa Eucaristía. Era la vigilia del día de la Anunciación y los componentes del grupo nuestro habíamos ido a confesarnos. Algunas de las señoras del grupo de oración no alcanzaron a hacerlo y dejaron su confesión para el día siguiente antes de la Santa Misa. Cuando llegué al día siguiente a la Iglesia un poco atrasada, el señor Arzobispo y los sacerdotes ya estaban saliendo al presbiterio. Dijo la Virgen con aquella voz tan suave y femenina que a una le endulza el alma. “Hoy es un día de aprendizaje para ti y quiero que prestes mucha atención, porque de lo que seas testigo hoy, todo lo que vivas en este día, tendrás que participarlo a la humanidad.” Me quedé sobrecogida sin entender pero procurando estar muy atenta. Lo primero que percibí es que había un coro de voces muy hermosas que cantaban como si estuviesen lejos, a momentos se acercaba y luego se alejaba la música como con el sonido del viento. El señor Arzobispo empezó la Santa Misa, y al llegar a la Oración Penitencial, dijo la Santísima Virgen: “Desde el fondo de tu corazón, pide perdón al Señor por todas tus culpas, por haberlo ofendido, así podrás participar dignamente de este privilegio que es asistir a la Santa Misa.” Seguramente que por una fracción de segundo pensé: “Pero si estoy en Gracia de Dios, me acabo de confesar anoche”. Ella contestó: “¿Y tú crees que desde anoche no has ofendido al Señor? Déjame que Yo te recuerde algunas cosas. Cuando salías para venir aquí, la muchacha que te ayuda se acercó para pedirte algo y como estabas con retraso, a la apurada, le contestaste no de muy buena forma. Eso ha sido una falta de caridad de tu parte y dices no haber ofendido a Dios…?” “De camino hacia acá un autobús se atravesó en tu camino, casi te choca y te expresaste en forma poco conveniente contra ese pobre hombre, en lugar de venir haciendo tus oraciones, preparándote para la Santa Misa. Has faltado a la caridad y has perdido la paz, la paciencia. ¿Y dices no haber lastimado al Señor…?” “En el último momento llegas, cuando ya la procesión de los celebrantes está saliendo para celebrar la Misa… y vas a participar de ella sin una previa preparación…” - “Ya, Madre Mía, ya no me digas más, no me recuerdes más cosas porque me voy a morir de pesar y vergüenza”, contesté. “¿Por qué tienen que llegar en el último momento? Ustedes deberían estar antes para poder hacer una oración y pedir al Señor que envíe Su Santo Espíritu, que les otorgue un espíritu de paz que eche fuera el espíritu del mundo, las preocupaciones, los problemas y las distracciones para ser capaces de vivir este momento tan sagrado. Pero llegan casi al comenzar la celebración, y participan como si participaran de un evento cualquiera, sin ninguna preparación espiritual. ¿Por qué? Es el Milagro más grande, van a vivir el momento de regalo más grande de parte del Altísimo y no lo saben apreciar.” Era bastante. Me sentía tan mal que tuve más que suficiente para pedir perdón a Dios, no solamente por las faltas de ese día, sino por todas las veces que, como muchísimas otras personas, esperé a que termine la homilía del sacerdote para entrar en la Iglesia. Por las veces que no supe o me negué a comprender lo que significaba estar allí, por las veces que tal vez habiendo estado mi alma llena de pecados más graves, me había atrevido a participar de la Santa Misa. Era día de Fiesta y debía recitarse el Gloria. Dijo nuestra Señora: “Glorifica y bendice con todo tu amor a la Santísima Trinidad en tu reconocimiento como criatura Suya”. Qué distinto fue aquel Gloria. De pronto me veía en un lugar lejano, lleno de luz ante la Presencia Majestuosa del Trono de Dios, y con cuánto amor fui agradeciendo al repetir: “…por tu inmensa Gloria Te alabamos, Te bendecimos, Te adoramos, Te glorificamos, Te damos gracias, Señor, Dios Rey celestial, Dios Padre Todopoderoso”, y evoqué el rostro paternal del Padre lleno de bondad… “…Señor, Hijo único Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre, Tú que quitas el pecado del mundo”, y Jesús estaba delante de mí, con ese rostro lleno de ternura y Misericordia: “…porque sólo Tú eres Dios, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo…”, el Dios del Amor hermoso, Aquel que en ese momento estremecía todo mi ser… Y pedí: “Señor, libérame de todo espíritu malo, mi corazón te pertenece, Señor mío envíame tu paz para conseguir el mejor provecho de esta Eucaristía y que mi vida dé sus mejores frutos. Espíritu Santo de Dios, transfórmame, actúa en mí, guíame ¡Oh Dios, dame los dones que necesito para servirte mejor…!” Llegó el momento de la Liturgia de la Palabra y la Virgen me hizo repetir: “Señor, hoy quiero escuchar Tu Palabra y producir fruto abundante, que Tu Santo Espíritu limpie el terreno de mi corazón, para que Tu Palabra crezca y se desarrolle, purifica mi corazón para que esté bien dispuesto.” “Quiero que estés atenta a las lecturas y a toda la homilía del sacerdote. Recuerda que la Biblia dice que la Palabra de Dios no vuelve sin haber dado fruto. Si tú estás atenta, va a quedar algo en ti de todo lo que escuches. Debes tratar de recordar todo el día esas Palabras que dejaron huella en ti. Serán dos frases unas veces, luego será la lectura del Evangelio entera, tal vez solo una palabra, paladear el resto del día y eso hará carne en ti porque esa es la forma de transformar la vida, haciendo que la Palabra de Dios lo transforme a uno.” “Y ahora, dile al Señor que estás aquí para escuchar lo que quieres que Él diga hoy a tu corazón.” Nuevamente agradecí a Dios por darme la oportunidad de escuchar Su Palabra y le pedí perdón por haber tenido el corazón tan duro por tantos años y haber enseñado a mis hijos que debían ir a Misa los domingos, porque así lo mandaba la Iglesia, no por amor, por necesidad de llenarse de Dios… Yo que había asistido a tantas Eucaristías, más por compromiso; y con ello creía estar salvada. De vivirla, ni soñar, de poner atención en las lecturas y la homilía del sacerdote, menos. ¡Cuánto dolor sentí por tantos años de pérdida inútil, por mi ignorancia!… ¡Cuánta superficialidad en las Misas a las que asistimos porque es una boda, una Misa de difunto o porque tenemos que hacernos ver con la sociedad! ¡Cuánta ignorancia sobre nuestra Iglesia y sobre los Sacramentos! ¡Cuánto desperdicio en querer instruirnos y culturizarnos en las cosas del mundo, que en un momento pueden desaparecer sin quedarnos nada, y que al final de la vida no nos sirven ni para alargar un minuto a nuestra existencia! Y sin embargo, de aquello que va a ganarnos un poco del cielo en la tierra y luego la vida eterna, no sabemos nada, ¡Y nos llamamos hombres y mujeres cultos…! Un momento después llegó el Ofertorio y la Santísima Virgen dijo “Reza así: (y yo la seguía) Señor, te ofrezco todo lo que soy, lo que tengo, lo que puedo, todo lo pongo en Tus manos. Edifica Tú, Señor con lo poco que soy. Por los méritos de Tu Hijo, transfórmame, Dios Altísimo. Te pido por mi familia, por mis bienhechores, por cada miembro de nuestro Apostolado, por todas las personas que nos combaten, por aquellos que se encomiendan a mis pobres oraciones… Enséñame a poner mi corazón en el suelo para que su caminar sea menos duro. Así oraban los santos, así quiero que lo hagan.” Y es que así lo pide Jesús, que pongamos el corazón en el suelo para que ellos no sientan la dureza, sino que los aliviemos con el dolor de aquel pisotón. Años después leí un librito de oraciones de un Santo al que quiero mucho: José María Escrivá de Balaguer, y allá pude encontrar una oración parecida a la que me enseñaba la Virgen. Tal vez este Santo a quien me encomiendo, agradaba a la Virgen Santísima con aquellas oraciones. De pronto empezaron a ponerse de pie unas figuras que no había visto antes. Era como si del lado de cada persona que estaba en la Catedral, saliera otra persona y aquello se llenó de unos personajes jóvenes, hermosos. Iban vestidos con túnicas muy blancas y fueron saliendo hasta el pasillo central dirigiéndose hacia el Altar. Dijo nuestra Madre: “Observa, son los Ángeles de la Guarda de cada una de las personas que está aquí. Es el momento en que su Ángel de la Guarda lleva sus ofrendas y peticiones ante el Altar del Señor.” En aquel momento, estaba completamente asombrada, porque esos seres tenían rostros tan hermosos, tan radiantes como no puede uno imaginarse. Lucían unos rostros muy bellos, casi femeninos, sin embargo la complexión de su cuerpo, sus manos, su estatura era de hombre. Los pies desnudos no pisaban el suelo, sino que iban como deslizándose, como resbalando. Aquella procesión era muy hermosa. Algunos de ellos tenían como una fuente de oro con algo que brillaba mucho con una luz blanca-dorada, dijo la Virgen: “Son los Ángeles de la Guarda de las personas que están ofreciendo esta Santa Misa por muchas intenciones, aquellas personas que están conscientes de lo que significa esta celebración, aquellas que tienen algo que ofrecer al Señor…” “Ofrezcan en este momento…, ofrezcan sus penas, sus dolores, sus ilusiones, sus tristezas, sus alegrías, sus peticiones. Recuerden que la Misa tiene un valor infinito por lo tanto, sean generosos en ofrecer y en pedir.” Detrás de los primeros Ángeles venían otros que no tenían nada en las manos, las llevaban vacías. Dijo la Virgen: “Son los Ángeles de las personas que estando aquí, no ofrecen nunca nada, que no tienen interés en vivir cada momento litúrgico de la Misa y no tienen ofrecimientos que llevar ante el Altar del Señor.” En último lugar iban otros Ángeles que estaban medio tristones, con las manos juntas en oración pero con la mirada baja. “Son los Ángeles de la Guarda de las personas que estando aquí, no están, es decir de las personas que han venido forzadas, que han venido por compromiso, pero sin ningún deseo de participar de la Santa Misa y los Ángeles van tristes porque no tienen qué llevar ante el Altar, salvo sus propias oraciones.” “No entristezcan a su Ángel de la Guarda… Pidan mucho, pidan por la conversión de los pecadores, por la paz del mundo, por sus familiares, sus vecinos, por quienes se encomiendan a sus oraciones. Pidan, pidan mucho, pero no sólo por ustedes, sino por los demás.” “Recuerden que el ofrecimiento que más agrada al Señor es cuando se ofrecen ustedes mismos como holocausto, para que Jesús, al bajar, los transforme por Sus propios méritos. ¿Qué tienen que ofrecer al Padre por sí mismos? La nada y el pecado, pero al ofrecerse unidos a los méritos de Jesús, aquel ofrecimiento es grato al Padre.” Aquel espectáculo, aquella procesión era tan hermosa que difícilmente podría compararse a otra. Todas aquellas criaturas celestiales haciendo una reverencia ante el Altar, unas dejando su ofrenda en el suelo, otras postrándose de rodillas con la frente casi en el suelo y luego que llegaban allá desaparecían a mi vista. Llegó el momento final del Prefacio y cuando la asamblea decía: “Santo, Santo, Santo” de pronto, todo lo que estaba detrás de los celebrantes desapareció. Del lado izquierdo del señor Arzobispo hacia atrás en forma diagonal aparecieron miles de Ángeles, pequeños, Ángeles grandes, Ángeles con alas inmensas, Ángeles con alas pequeñas, Ángeles sin alas, como los anteriores; todos vestidos con unas túnicas como las albas blancas de los sacerdotes o los monaguillos. Todos se arrodillaban con las manos unidas en oración y en reverencia inclinaban la cabeza. Se escuchaba una música preciosa, como si fueran muchísimos coros con distintas voces y todos decían al unísono junto con el pueblo: Santo, Santo, Santo… Había llegado el momento de la Consagración, el momento del más maravilloso de los Milagros… Del lado derecho del Arzobispo hacia atrás en forma también diagonal, una multitud de personas, iban vestidas con la misma túnica pero en colores pastel: rosa, verde, celeste, lila, amarillo; en fin, de distintos colores muy suaves. Sus rostros también eran brillantes, llenos de gozo, parecían tener todos la misma edad. Se podía apreciar (y no puedo decirlo por qué) que había gente de distintas edades, pero todos parecían igual en las caras, sin arrugas, felices.Todos se arrodillaban también ante el canto de “Santo, Santo, Santo, es el Señor…” Dijo nuestra Señora: “Son todos los Santos y Bienaventurados del cielo y entre ellos, también están las almas de los familiares de ustedes que gozan ya de la Presencia de Dios.” Entonces la vi. Allá justamente a la derecha del señor Arzobispo… un paso detrás del celebrante, estaba un poco suspendida del suelo, arrodillada sobre unas telas muy finas, transparentes pero a la vez luminosas, como agua cristalina, la Santísima Virgen, con las manos unidas, mirando atenta y respetuosamente al celebrante. Me hablaba desde allá, pero silenciosamente, directamente al corazón, sin mirarme. “¿Te llama la atención verme un poco más atrás de Monseñor, verdad? Así debe ser… Con todo lo que Me ama Mi Hijo, no Me Ha dado la dignidad que da a un sacerdote de poder traerlo entre Mis manos diariamente, como lo hacen las manos sacerdotales. Por ello siento tan profundo respeto por un sacerdote y por todo el milagro que Dios realiza a través suyo, que me obliga a arrodillarme aquí.” ¡Dios mío, cuánta dignidad, cuánta gracia derrama el Señor sobre las almas sacerdotales y ni nosotros, ni tal vez muchos de ellos estamos conscientes! Delante del altar, empezaron a salir unas sombras de personas en color gris que levantaban las manos hacia arriba. Dijo la Virgen Santísima: “Son las almas benditas del Purgatorio que están a la espera de las oraciones de ustedes para refrescarse. No dejen de rezar por ellas. Piden por ustedes, pero no pueden pedir por ellas mismas, son ustedes quienes tienen que pedir por ellas para ayudarlas a salir para encontrarse con Dios y gozar de Él eternamente.” “Ya lo ves, aquí Estoy todo el tiempo… La gente hace peregrinaciones y busca los lugares de Mis apariciones, y está bien por todas las gracias que allá se reciben, pero en ninguna aparición, en ninguna parte Estoy más tiempo presente que en la Santa Misa. Al pie del Altar donde se celebra la Eucaristía, siempre Me van a encontrar; al pie del Sagrario permanezco Yo con los Ángeles, porque Estoy siempre con Él.” Ver ese rostro hermoso de la Madre en aquel momento del “Santo”, al igual que todos ellos, con el rostro resplandeciente, con las manos juntas en espera de aquel milagro que se repite continuamente, era estar en el mismo cielo. Y pensar que hay gente, habemos personas que podemos estar en ese momento distraídas, hablando… Con dolor lo digo, muchos varones más que mujeres, que de pie cruzan los brazos, como rindiéndole un homenaje de pie al Señor, de igual a igual. Dijo la Virgen: “Dile al ser humano, que nunca un hombre es más hombre que cuando dobla las rodillas ante Dios.” El celebrante dijo las palabras de la Consagración. Era una persona de estatura normal, pero de pronto empezó a crecer, a volverse lleno de luz, una luz sobrenatural entre blanca y dorada lo envolvía y se hacía muy fuerte en la parte del rostro, de modo que no podía ver sus rasgos. Cuando levantaba la forma vi sus manos y tenían unas marcas en el dorso de las cuales salía mucha luz. ¡Era Jesús!… Era Él que con Su Cuerpo envolvía el del celebrante como si rodeara amorosamente las manos del señor Arzobispo. En ese momento la Hostia comenzó a crecer y crecer enorme y en ella, el Rostro maravilloso de Jesús mirando hacia Su pueblo. Por instinto quise bajar la cabeza y dijo nuestra Señora: “No agaches la mirada, levanta la vista, contémplalo, cruza tu mirada con la Suya y repite la oración de Fátima: Señor, yo creo, adoro, espero y Te amo, Te pido perdón por aquellos que no creen, no adoran, no esperan y no Te aman. Perdón y Misericordia… Ahora dile cuánto lo amas, rinde tu homenaje al Rey de Reyes.” Se lo dije, parecía que sólo a mí me miraba desde la enorme Hostia, pero supe que así contemplaba a cada persona, lleno de amor… Luego bajé la cabeza hasta tener la frente en el suelo, como hacían todos los Ángeles y bienaventurados del Cielo. Por fracción de un segundo tal vez, pensé qué era aquello que Jesús tomaba el cuerpo del celebrante y al mismo tiempo estaba en la Hostia que al bajarla el celebrante se volvía nuevamente pequeña. Tenía yo las mejillas llenas de lágrimas, no podía salir de mi asombro. Inmediatamente Monseñor dijo las palabras consagratorias del vino y junto a sus palabras, empezaron unos relámpagos en el cielo y en el fondo. No había techo de la Iglesia ni paredes, estaba todo oscuro solamente aquella luz brillante en el Altar. De pronto suspendido en el aire, vi a Jesús, crucificado, de la cabeza a la parte baja del pecho. El tronco transversal de la cruz estaba sostenido por unas manos grandes, fuertes. De en medio de aquel resplandor se desprendió una lucecita como de una paloma muy pequeña muy brillante, dio una vuelta velozmente toda la Iglesia y se fue a posar en el hombro izquierdo del señor Arzobispo que seguía siendo Jesús, porque podía distinguir Su melena y Sus llagas luminosas, Su cuerpo grande, pero no veía Su Rostro. Arriba, Jesús crucificado, estaba con el rostro caído sobre el lado derecho del hombro. Podía contemplar el rostro y los brazos golpeados y descarnados. En el costado derecho tenía una herida en el pecho y salía a borbotones, hacia la izquierda sangre y hacia la derecha, pienso que agua pero muy brillante; más bien eran chorros de luz que iban dirigiéndose hacia los fieles moviéndose a derecha e izquierda. ¡Me asombraba la cantidad de sangre que fluía hacia del Cáliz! Pensé que iba a rebalsar y manchar todo el Altar, ¡pero no cayó una sola gota! Dijo la Virgen en ese momento: “Este es el milagro de los milagros, te lo He repetido, para el Señor no existe ni tiempo ni distancia y en el momento de la consagración, toda la asamblea es trasladada al pie del Calvario en el instante de la crucifixión de Jesús.” ¿Puede alguien imaginarse eso? Nuestros ojos no lo pueden ver, pero todos estamos allá, en el momento en que a Él lo están crucificando y está pidiendo perdón al Padre, no solamente por quienes lo matan, sino por cada uno de nuestros pecados: “¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!” A partir de aquel día, no me importa si me toman como a loca, pero pido a todos que se arrodillen, que traten de vivir con el corazón y toda la sensibilidad de que son capaces aquel privilegio que el Señor nos concede. Cuando íbamos a rezar el Padrenuestro, habló el Señor por primera vez durante la celebración y dijo: “Aguarda, quiero que ores con la mayor profundidad que seas capaz y que en este momento, traigas a tu memoria a la persona o a las personas que más daño te hayan ocasionado durante tu vida, para que las abraces junto a tu pecho y les digas de todo corazón: “En el Nombre de Jesús yo te perdono y te deseo la paz. En el Nombre de Jesús te pido perdón y deseo mi paz. Si esa persona merece la paz, la va a recibir y le hará mucho bien; si esa persona no es capaz de abrirse a la paz, esa paz volverá a tu corazón. Pero no quiero que recibas y des la paz a otras personas cuando no eres capaz de perdonar y sentir esa paz primero en tu corazón.” “Cuidado con lo que hacen” – continuó el Señor – “Ustedes repiten en el Padrenuestro: perdónanos así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Si ustedes son capaces de perdonar y no olvidar, como dicen algunos, están condicionando el perdón de Dios. Están diciendo perdóname únicamente como yo soy capaz de perdonar, no más allá.” No sé cómo explicar mi dolor, al comprender cuánto podemos herir al Señor y cuánto podemos lastimarnos nosotros mismos con tantos rencores, sentimientos malos y cosas feas que nacen de los complejos y de las susceptibilidades. Perdoné, perdoné de corazón y pedí perdón a todos los que me habían lastimado alguna vez, para sentir la paz del Señor. El celebrante decía: “…concédenos la paz y la unidad…” y luego: “la paz del Señor esté con todos ustedes…” De pronto vi que en medio de algunas personas que se abrazaban (no todos), se colocaba en medio una luz muy intensa, supe que era Jesús y me abalancé prácticamente a abrazar a la persona que estaba a mi lado. Pude sentir verdaderamente el abrazo del Señor en esa luz, era Él que me abrazaba para darme Su paz, porque en ese momento había sido yo capaz de perdonar y de sacar de mi corazón todo dolor contra otras personas. Eso es lo que Jesús quiere, compartir ese momento de alegría abrazándonos para desearnos Su Paz. Llegó el momento de la Comunión de los celebrantes, ahí volví a notar la presencia de todos los sacerdotes junto a Monseñor. Cuando él comulgaba, dijo la Virgen: “Este es el momento de pedir por el celebrante y los sacerdotes que lo acompañan, repite junto a Mí: Señor, bendícelos, santifícalos, ayúdalos, purifícalos, ámalos, cuídalos, sostenlos con Tu Amor… Recuerden a todos los sacerdotes del mundo, oren por todas las almas consagradas…” Hermanos queridos, ese es el momento en que debemos pedir porque ellos son Iglesia, como también lo somos nosotros los laicos. Muchas veces los laicos exigimos mucho de los sacerdotes, pero somos incapaces de rezar por ellos, de entender que son personas humanas, de comprender y valorar la soledad que muchas veces puede rodear a un sacerdote. Debemos comprender que los sacerdotes son personas como nosotros y que necesitan comprensión, cuidado, que necesitan afecto, atención de parte de nosotros, porque están dando su vida por cada uno de nosotros, como Jesús, consagrándose a él. El Señor quiere que la gente del rebaño que le ha encomendado Dios ore y ayude en la santificación de su Pastor. Algún día, cuando estemos al otro lado, comprenderemos la maravilla que el Señor ha hecho al darnos sacerdotes que nos ayuden a salvar nuestra alma. Empezó la gente a salir de sus bancas para ir a comulgar. Había llegado el gran momento del encuentro, de la Comunión, el Señor me dijo: “Espera un momento, quiero que observes algo…”por un impulso interior levanté la vista hacia la persona que iba a recibir la comunión en la lengua de manos del sacerdote. Debo aclarar que esta persona era una de las señoras de nuestro grupo que la noche anterior no había alcanzado a confesarse, y lo hizo recién esa mañana, antes de la Santa Misa. Cuando el sacerdote colocaba la Sagrada Forma sobre su lengua, como un flash de luz, aquella luz muy dorada-blanca atravesó a esta persona por la espalda primero y luego fue bordeándola en la espalda, los hombros y la cabeza. Dijo el Señor: “¡Así es como Yo Me complazco en abrazar a un alma que viene con el corazón limpio a recibirme!” El matiz de la voz de Jesús era de una persona contenta. Yo estaba atónita mirando a esa amiga volver hacia su asiento rodeada de luz, abrazada por el Señor, y pensé en la maravilla que nos perdemos tantas veces por ir con nuestras pequeñas o grandes faltas a recibir a Jesús, cuando tiene que ser una fiesta. Muchas veces decimos que no hay sacerdotes para confesarse a cada momento y el problema no está en confesarse a cada momento, el problema radica en nuestra facilidad para volver a caer en el mal. Por otro lado, así como nos esforzamos por ir a buscar un salón de belleza o los señores un peluquero cuando tenemos una fiesta, tenemos que esforzarnos también en ir a buscar un sacerdote cuando necesitamos que saque todas esas cosas sucias de nosotros, pero no tener la desfachatez de recibir a Jesús en cualquier momento con el corazón lleno de cosas feas. Cuando me dirigía a recibir la comunión Jesús repetía: “La última cena fue el momento de mayor intimidad con los Míos. En esa hora del amor, instauré lo que ante los ojos de los hombres podría ser la mayor locura, hacerme prisionero del Amor. Instauré la Eucaristía. Quise permanecer con ustedes hasta la consumación de los siglos, porque Mi Amor no podía soportar que quedaran huérfanos aquellos a quienes amaba más que a Mi vida…” Recibí aquella Hostia, que tenía un sabor distinto, era una mezcla de sangre e incienso que me inundó entera. Sentía tanto amor que las lágrimas me corrían sin poder detenerlas… Cuando llegué a mi asiento, al arrodillarme dijo el Señor: “Escucha…” Y en un momento comencé a escuchar dentro de mí las oraciones de una señora que estaba sentada delante de mí y que acababa de comulgar. Lo que ella decía sin abrir la boca era más o menos así: “Señor, acuérdate que estamos a fin de mes y que no tengo el dinero para pagar la renta, la cuota del auto, los colegios de los chicos, tienes que hacer algo para ayudarme… Por favor, haz que mi marido deje de beber tanto, no puedo soportar más sus borracheras y mi hijo menor, va a perder el año otra vez si no lo ayudas, tiene exámenes esta semana… Y no te olvides de la vecina que debe mudarse de casa, que lo haga de una vez porque ya no la puedo aguantar… etc., etc.” De pronto el señor Arzobispo dijo: “Oremos” y obviamente toda la asamblea se puso de pie para la oración final.Jesús dijo con un tono triste: “¿Te has dado cuenta? Ni una sola vez Me ha dicho que Me ama, ni una sola vez ha agradecido el don que Yo le He hecho de bajar Mi Divinidad hasta su pobre humanidad, para elevarla hacia Mí. Ni una sola vez ha dicho: gracias, Señor. Ha sido una letanía de pedidos… y así son casi todos los que vienen a recibirme.” “Yo He muerto por amor y Estoy resucitado. Por amor espero a cada uno de ustedes y por amor permanezco con ustedes…, pero ustedes no se dan cuenta que necesito de su amor. Recuerda que Soy el Mendigo del Amor en esta hora sublime para el alma.” ¿Se dan cuenta ustedes de que Él, el Amor, está pidiendo nuestro amor y no se lo damos? Es más, evitamos ir a ese encuentro con el Amor de los Amores, con el único amor que se da en oblación permanente. Cuando el celebrante iba a impartir la Bendición, la Santísima Virgen dijo: “Atenta, cuidado… Ustedes hacen un garabato en lugar de la señal de la Cruz. Recuerda que esta bendición puede ser la última que recibas en tu vida, de manos de un sacerdote. Tú no sabes si saliendo de aquí vas a morir o no y no sabes si vas a tener la oportunidad de que otro sacerdote te de una bendición. Esas manos consagradas te están dando la bendición en el Nombre de la Santísima Trinidad, por lo tanto, haz la señal de la Cruz con respeto y como si fuera la última de tu vida.” ¡Cuántas cosas nos perdemos al no entender y al no participar todos los días de la Santa Misa! ¿Por qué no hacer un esfuerzo de empezar el día media hora antes para correr a la Santa Misa y recibir todas las bendiciones que el Señor quiere derramar sobre nosotros? Estoy consciente de que no todos, por sus obligaciones pueden hacerlo diariamente, pero al menos dos o tres veces por semana, sí y sin embargo tantos esquivan la Misa del domingo con el pequeño pretexto de que tienen un niño chico o dos o diez y por lo tanto no pueden asistir a Misa… ¿Cómo hacen cuando tienen otro tipo de compromisos importantes? Cargan con todos los niños o se turnan y el esposo va a una hora y la esposa a otra hora, pero cumplen con Dios. Tenemos tiempo para estudiar, para trabajar, para divertirnos, para descansar, pero NO TENEMOS TIEMPO PARA IR AL MENOS EL DOMINGO A LA SANTA MISA. Jesús me pidió que me quedara con Él unos minutos más luego de terminada la Misa. Dijo: “No salgan a la carrera terminada la Misa, quédense un momento en Mi Compañía, disfruten de ella y déjenme disfrutar de la de ustedes…” Había oído a alguien de niña decir que el Señor permanecía en nosotros como 5 ó 10 minutos luego de la comunión. Se lo pregunté en ese momento: - “Señor, verdaderamente, ¿cuánto tiempo te quedas luego de la comunión con nosotros?” Supongo que el Señor se debió reír de mi tontera porque contestó: “Todo el tiempo que tú quieras tenerme contigo. Si me hablas todo el día, dedicándome unas palabras durante tus quehaceres, te escucharé. Yo estoy siempre con ustedes, son ustedes los que Me dejan a Mí. Salen de la Misa y se acabó el día de guardar, cumplieron con el día del Señor y se acabó, no piensan que Me gustaría compartir su vida familiar con ustedes, al menos ese día.” “Ustedes en sus casas tienen un lugar para todo y una habitación para cada actividad: un cuarto para dormir, otro para cocinar, otro para comer, etc. etc. ¿Cuál es el lugar que han hecho para Mí? Debe ser un lugar no solamente donde tengan una imagen que está empolvada todo el tiempo, sino un lugar donde al menos 5 minutos al día la familia se reúna para agradecer por el día, por el don de la vida, para pedir por sus necesidades del día, pedir bendiciones, protección, salud… Todo tiene un lugar en sus casas, menos Yo.” “Los hombres programan su día, su semana, su semestre, sus vacaciones, etc. Saben qué día van a descansar, qué día ir al cine o a una fiesta, a visitar a la abuela o los nietos, los hijos, a los amigos, a sus diversiones. ¿Cuántas familias dicen una vez al mes al menos: “Este es el día en que nos toca ir a visitar a Jesús en el Sagrario” y viene toda la familia a conversar Conmigo, a sentarse frente a Mí y conversarme, contarme cómo les fue durante el último tiempo, contarme los problemas, las dificultades que tienen, pedirme lo que necesitan… ¡Hacerme partícipe de sus cosas!? ¿Cuántas veces?” “Yo lo sé todo, leo hasta en lo más profundo de sus corazones y sus mentes, pero me gusta que me cuenten ustedes sus cosas, que Me hagan partícipe como a un familiar, como al más íntimo amigo. ¡Cuántas gracias se pierde el hombre por no darme un lugar en su vida!” Cuando me quedé aquel día con Él y en muchos otros días, fue dándonos enseñanzas y hoy quiero compartir con ustedes en esta misión que me han encomendado. Dice Jesús: “Quise salvar a mi criatura, porque el momento de abrirles la puerta del cielo ha sido preñado con demasiado dolor…” “Recuerda que ninguna madre ha alimentado a su hijo con su carne, Yo He llegado a ese extremo de Amor para comunicarles mis méritos.” “La Santa Misa Soy Yo mismo prolongando Mi vida y Mi sacrificio en la Cruz entre ustedes. Sin los méritos de Mi vida y de Mi Sangre, ¿qué tienen para presentarse ante el Padre? La nada, la miseria y el pecado…” “Ustedes deberían exceder en virtud a los Ángeles y Arcángeles, porque ellos no tienen la dicha de recibirme como alimento, ustedes sí. Ellos beben una gota del manantial, pero ustedes que tienen la gracia de recibirme, tienen todo el océano para beberlo.” La otra cosa de la que habló con dolor el Señor fue de las personas que hacen un hábito de su encuentro con Él. De aquellas que han perdido el asombro de cada encuentro con Él. Que la rutina vuelve a ciertas personas tan tibias que no tienen nada nuevo que decirle a Jesús al recibirlo. De no pocas almas consagradas que pierden el entusiasmo de enamorarse del Señor y hacen de su vocación un oficio, una profesión a la que no se le entrega más que lo que exige de uno, pero sin sentimiento… Luego el Señor me habló de los frutos que debe dar cada comunión en nosotros. Es que sucede que hay gente que recibe al Señor a diario y que no cambia su vida. Que tienen muchas horas de oración y que hace muchas obras, etc. etc. Pero su vida no se va transformando y una vida que no se va transformando, no puede dar frutos verdaderos para el Señor. Los méritos que recibimos en la Eucaristía deben dar frutos de conversión en nosotros y frutos de caridad para con nuestros hermanos. Los laicos tenemos un papel muy importante dentro de nuestra Iglesia, no tenemos ningún derecho a callarnos ante el envío que nos hace el Señor como a todo bautizado, de ir a anunciar la Buena Nueva. No tenemos ningún derecho de absorber todos estos conocimientos y no darlos a los demás y permitir que nuestros hermanos se mueran de hambre teniendo nosotros tanto pan en nuestras manos. No podemos mirar que se esté desmoronando nuestra Iglesia, porque estamos cómodos en nuestras Parroquias, en nuestras casas, recibiendo y recibiendo tanto del Señor: Su Palabra, las homilías del sacerdote, las peregrinaciones, la Misericordia de Dios en el Sacramento de la confesión, la unión maravillosa con el alimento de la comunión, las charlas de tales o cuales predicadores. En otras palabras, estamos recibiendo tanto y no tenemos el valor de salir de nuestras comodidad, de ir a una cárcel, a un instituto correccional, hablarle al más necesitado, decirle que no se entregue, que ha nacido católico y que su Iglesia lo necesita, ahí, sufriente, porque ese su dolor va a servir para redimir a otros, porque ese sacrificio le va a ganar la vida eterna. No somos capaces de ir donde los enfermos terminales en los hospitales y rezando la coronilla a la Divina Misericordia, ayudarlos con nuestra oración en ese momento de lucha entre el bien y el mal, para librarlos de las trampas y tentaciones del demonio. Todo moribundo tiene temor y el solo tomar la mano de uno de ellos y hablarle del amor de Dios y de la maravilla que lo espera en el Cielo junto a Jesús y María, junto a sus seres que partieron, los reconforta. La hora que estamos viviendo, no admite filiaciones con la indiferencia. Tenemos que ser la mano larga de nuestros sacerdotes para ir donde ellos no pueden llegar. Pero para ello, para tener el valor, debemos recibir a Jesús, vivir con Jesús, alimentarnos de Jesús. Tenemos miedo a comprometernos un poco más y cuando el Señor dice: “Busca primero el Reino de Dios y lo demás se te dará por añadidura”, es el todo hermanos. Es el buscar el Reino de Dios por todos los medios y con todos los medios y… ¡abrir las manos para recibir TODO por añadidura; porque es el Patrón que mejor paga, el único que está atento a tus menores necesidades! Hermano, hermana, gracias por haberme permitido cumplir con la misión que se me ha encomendado: hacerte llegar estas páginas. Que Dios te bendiga en esta Pascua de Resurrección. Tu hermana en Jesucristo Vivo, Catalina Rivas Misionera laica del Corazón Eucarístico de Jesús
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Lecturas del Miércoles de la 26ª semana del Tiempo Ordinario (mar, 27 sep 2016)
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Ciudad Redonda Enviar por email En PDF Imprimir Miércoles, 28 de septiembre de 2016 Primera lectura Lectura del libro de Job (9,1-12.14-16):

Respondió Job a sus amigos: «Sé muy bien que es así: que el hombre no es justo frente a Dios. Si Dios se digna pleitear con él, él no podrá rebatirle de mil razones una. ¿Quién, fuerte o sabio, le resiste y queda ileso? Él desplaza las montañas sin que se advierta y las vuelca con su cólera; estremece la tierra en sus cimientos, y sus columnas retiemblan; manda al sol que no brille y guarda bajo sello las estrellas; él solo despliega los cielos y camina sobre la espalda del mar; creó la Osa y Orión, las Pléyades y las Cámaras del Sur; hace prodigios insondables, maravillas sin cuento. Si cruza junto a mí, no puedo verlo, pasa rozándome, y no lo siento; si coge una presa, ¿quién se la quitará?; ¿quién le reclamará: "Qué estás haciendo"? Cuánto menos podré yo replicarle o escoger argumentos contra él. Aunque tuviera razón, no recibiría respuesta, tendría que suplicar a mi adversario; aunque lo citara y me respondiera, no creo que me hiciera caso.»

Palabra de Dios Salmo Sal 87

R/. Llegue hasta ti mi súplica, Señor

Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
Todo el día te estoy invocando,
tendiendo las manos hacia ti.
¿Harás tú maravillas por los muertos?
¿Se alzarán las sombras para darte gracias? R/. 

¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla,
o tu justicia en el país del olvido? R/. 

Pero yo te pido auxilio,
por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
¿Por qué, Señor, me rechazas
y me escondes tu rostro? R/. Evangelio Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,57-62):

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, le dijo uno: «Te seguiré adonde vayas.» 
Jesús le respondió: «Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» 
A otro le dijo: «Sígueme.» 
Él respondió: «Déjame primero ir a enterrar a mi padre.» 
Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.» 
Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.» 
Jesús le contestó: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.»

Palabra del Señor Comentario al Evangelio del miércoles, 28 de septiembre de 2016 Enviar por email En PDF Imprimir Eguione Nogueira, cmf ¡Queridos hermanos y hermanas en Cristo! Job, el personaje que nos acompaña en la primera lectura, da un paso más en su vida de fe. Sin dejar de cuestionar los dramas en los que vive reconoce su pequeñez ante la grandeza de Dios. Job no se siente escuchado por Dios (Job 9,16), como si su vida careciera de significado para Dios. También nosotros podemos sentirnos así en determinadas ocasiones: como si Dios pasara de largo ante nuestra vida; como si Él tuviera otras cosas más importantes que estar atento a nuestras súplicas. Ese es también el sentimiento del salmista: “¡Qué mi plegaria llegue a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor!” (Sl 87,3). Es la oración de quien aún sintiendo su vida en el abismo no deja de confiar en Dios. Etty Hillesum, joven judía que murió en Auschwitz en 1943, descubre la presencia de Dios en un ambiente de hostilidad y desesperación. En uno de sus diarios escribe: «…Quiero  ayudarte, Dios, a que no me abandones, pero no puedo garantizar nada por adelantado. Sólo una cosa tengo clara: que Tú no nos puedes ayudar, que nosotros tenemos que ayudarte a Ti y que haciéndolo nos ayudamos en definitiva a nosotros mismos. Eso es lo único que importa: salvar en nosotros mismos un pedacito de Ti, Dios. Quizá podamos contribuir a hacerte resucitar en los corazones atormentados de los demás». Etty aún sintiendo que Dios no puede ayudarle, se siente protegida en sus brazos; siente que aún en la oscuridad, incluso cuando su fe vacile, no dejará de creer y esperar en un mundo nuevo:  «Probablemente vivirás tiempos de escasez en mí, Dios mío, en los que mi fe no se nutrirá con tanta energía, pero, créeme, seguiré obrando para Ti y te seré fiel y no te echaré de mi interior. […] la vida es algo magnífico y grande; después tendremos que construir un mundo completamente nuevo y oponernos a cada crimen, a cada crueldad, un trocito de amor y bondad que tenemos que conquistar en nosotros mismos». La fe nos mueve contra toda desesperanza, nos hace mirar horizontes nuevos. Por eso, en el Evangelio Jesús pide a los que Él invita a seguirle, que sus ojos estén puestos en Reino de Dios, razón de su vida y muerte, esperanza de todos los que sueñan el sueño de Dios. Pidamos el don de dejarnos guiar, pese las contrariedades de la vida, a las oscuridades de nuestra fe y la «escasez» de Dios en nosotros, por la gracia que nos acompaña siempre. Fraternalmente, 
Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com
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Novena a los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael (Del 20 al 28) (mar, 27 sep 2016)
Hoy se inicia la Novena a los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Acto de Contrición ¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, de Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón y con toda mi alma de haberos ofendido, de pensamiento , palabra, obra y omisión; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar y huir de las ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén. Oración inicial Dios todopoderoso y eterno, bendito y alabado seas por toda la eternidad. Que todos los ángeles y los hombres que has creado te adoren, te amen y te sirvan, Dios Santo, Dios Fuerte, Dios Inmortal. Y tú, María, reina de los ángeles, medianera de todas las gracias, todopoderosa en tu oración, recibe bondadosamente la oración que les dirigimos a los arcángeles y hazla llegar hasta el Trono del Altísimo para que obtengamos gracia, salvación y auxilio. Amén. Oración a los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael: San Miguel Arcángel, tú eres el Príncipe de las milicias celestiales, el vencedor del dragón infernal, has recibido de Dios la fuerza y el poder para aniquilar por medio de la humildad el orgullo de los poderes de las tinieblas. Te imploramos, suscita en nosotros la auténtica humildad del corazón, la fidelidad inquebrantable, para cumplir siempre la voluntad de Dios, la fortaleza en el sufrimiento y las necesidades, ayúdanos a subsistir delante del tribunal de Dios. San Gabriel Arcángel, tú eres el ángel de la Encarnación, el mensajero fiel de Dios, abre nuestros oídos para captar los más pequeños signos y llamamientos del corazón amante de nuestro Señor; Permanece siempre delante de nuestros ojos, te imploramos, para que comprendamos correctamente la Palabra de Dios y la sigamos y obedezcamos y para cumplir aquello que Dios quiere de nosotros. Haznos vigilantes en la espera del Señor para que no nos encuentre dormidos cuando llegue. San Rafael Arcángel, tú eres el mensajero del amor de Dios. Te imploramos, hiere nuestro corazón con un amor ardiente por Dios y no dejes que esta herida se cierre jamás para que permanezcamos sobre el camino del amor en la vida diaria y venzamos todos los obstáculos por la fuerza de este amor. Ayudadnos hermanos grandes y santos, servidores como nosotros delante de Dios. Protegednos contra nosotros mismos, contra nuestra cobardía y tibieza, contra nuestro egoísmo y nuestra avaricia, contra nuestra envidia y desconfianza, contra nuestra suficiencia y comodidad, contra nuestro deseo de ser apreciados. Desligadnos de los lazos del pecado y de toda atadura al mundo. Desatad la venda que nosotros mismos hemos anudado sobre nuestros ojos, para dispensarnos de ver la miseria que nos rodea, y poder mirar nuestro propio yo sin incomodarnos y con conmiseración. Clavad en nuestro corazón el aguijón de la santa inquietud de Dios, para que no cesemos jamás de buscarlo con pasión, contrición y amor. Buscad en nosotros la Sangre de Nuestro Señor que se derramó por nosotros. Buscad en nosotros las lágrimas de vuestra Reina vertidas por nuestra causa. Buscad en nosotros la imagen de Dios destrozada, desteñida, deteriorada, imagen a la cual Dios quiso crearnos por amor. Ayudadnos a reconocer a Dios, a adorarlo, amarlo y servirlo. Ayudadnos en la lucha contra los poderes de las tinieblas que nos rodean y nos oprimen solapadamente. Ayudadnos para que ninguno de nosotros se pierda, y para que un día, gozosos, podamos reunirnos en la felicidad eterna. Amén. (Se dicen las intenciones de la novena y se rezan tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria) Invocaciones finales San Miguel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros. San Rafael, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros. San Gabriel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros. Amén.
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Novena a los Ángeles Custodios (mar, 27 sep 2016)
Hoy se inicia la Novena a los Ángeles Custodios Sexto Día de la Novena a los Ángeles Custodios (28) Séptimo Día de la Novena a los Ángeles Custodios Octavo Día de la Novena a los Ángeles Custodios Noveno Día de la Novena a los Ángeles Custodios
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Novena a Santa Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia (mar, 27 sep 2016)
Hoy se inicia la novena a Santa Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia Tercer Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska (28) Cuarto Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska Quinto Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska Sexto Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska Séptimo Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska Octavo Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska Noveno Día de la Novena a Santa Faustina Kowalska
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Mensajes de Nuestra Señora de San Nicolás (mar, 27 sep 2016)
Acercamiento a Dios. V. Abrirse a Dios; Búsqueda de Dios.
A Cristo por María. 23-02-89 ##                                                                                                     1613 Digo a todas las criaturas de la tierra: Renovad vuestro espíritu, acompañando en este tiempo, a la Madre. Creed en la Madre y estaréis cerca de Cristo; conoced a la Madre y no temeréis a la Cruz, ya que junto a la Cruz está María. No mendigo amor, quiero hijos confiados y fieles al Corazón de Mi Hijo. De vosotros depende. Gloria al Altísimo. 26-02-89 ##                                                                                                     1615 La presencia de la Madre os unirá al Hijo, para que El, more en vuestro corazón. No durmáis, despertad y el Señor, fortalecerá vuestro espíritu. Pedid Paz y se os dará Paz, sólo confiad. Amén, amén. Predica a todos tus hermanos. Leed: Isaías C. 51, V. 4      4   ¡Préstenme atención, pueblos, y ustedes, naciones, óiganme bien, porque de Mi saldrá la Ley y mi derecho será la Luz de los pueblos! 25-03-89 ##                              (Sábado Santo)                                                 1634 Digo a todos mis hijos: Vivid en la Esperanza, descanzad en el Señor. Su Misericordia se ha puesto grandemente de manifiesto; el Señor, os ha enviado a Su Madre, para que os aclare el Camino hacia El, para que os refugiéis en Su Corazón de Madre. Avanzad entonces sin miedo. Amén, amén. Hazlo conocer hija mía. Bendita sea esta tierra que ha cobijado a María.
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Dictados de Jesús a Marga (mar, 27 sep 2016)
El Reinado Eucarístico 8-II-2015 Jesús: Experimentáis las tentaciones cada vez con más violencia, son cada vez más violentas. Es la hora de Satanás, que se lanza sobre Mi Iglesia, para intentar aniquilarla. La Iglesia no morirá pero lo parecerá. Parecerá que ha muerto. ¿Defenderéis vuestros templos o contemplaréis con aceptación cómo se les ultraja? El Maligno ha esperado esta hora de enfriamiento en los corazones. Tiene entre sus filas al profanador. Es un hombre-demonio con apariencia de bondad que propiciará las profanaciones. No es el demonio pero sí su secuaz.
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DEBEMOS REZAR TODOS LOS DIAS LAS SIGUIENTES ORACIONES Y AYUNAR MIÉRCOLES Y VIERNES (LOS QUE NO ESTÉN ENFERMOS). HAGAMOSLO HERMANOS EN CRISTO, ESTAMOS EN LOS TIEMPOS FINALES. TOMEMOSLO EN SERIO. (mar, 27 sep 2016)
DAR GRACIAS A DIOS NUESTRO SEÑOR Gracias por ser mi guía, por el aire que respiro porque puedo ver el día, por estar vivo/a y sentirte dentro mío. Por saber que no estoy solo/a, por querer a mis hermanos, por mi familia, mi hogar, por la Luz que has derramado. Gracias por las alegrías, por darme a tu Madre, como Madre, por la Cruz de cada día, porque con ella quiere salvarme. Amén. ORACIONES QUE SALVAN MUCHAS ALMAS DE ESTE MUNDO Y SACAN DEL PURGATORIO.    1.-PRIMERA ORACIÓN Oración que salva miles de almas En el nombre del Padre...,Señor mío Jesucristo... ¡Oh Jesús! yo os pido humildemente me concedáis la gracia de salvar un alma por cada latido de mi corazón, unido a los latidos del vuestro y a los del Corazón Inmaculado de vuestra Santísima Madre. Os lo suplico por vuestra Preciosa Sangre y vuestra Divina Misericordia, salva las almas, sálvalas Señor. Padre nuestro, Ave María y Gloria. Extraordinaria promesa de Cristo “Si me piden salvar un alma por cada latido de su corazón, se lo concederé a quien me lo pida” (Mensaje del Señor a los Siervos del Divino Amor, año 1976). Nota explicativa: Esta Oración es válida sólo durante 24 horas ( por esto hay que rezarla todos los días), y se refiere a la salvación de almas que aún viven. No es aplicable, por tanto a las almas del Purgatorio. (Con licencia eclesiástica)  2.-SEGUNDA ORACION  MENSAJE DE AMOR QUE LE COMUNICO EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS La fórmula de este Acto es: "Jesús, María, Os Amo, Salvad las Almas"  Esta oración comprende todo: Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, lospaganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc. "¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!", dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: "Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho".  3.- TERCERA ORACIÓN Oremos por las Almas del purgatorio. Es una obra de Caridad y Misericordia. "Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio. 4. CUARTA ORACIÓN
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EVANGELIO SEGUN SAN JUAN (mar, 27 sep 2016)
Capítulo 10 1 «Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. 2 El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. 3 El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. 4 Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. 5 Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz». 6 Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. 7 Entonces Jesús prosiguió: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. 9 Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento 10 El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia. 11 Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. 12 El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye. y el lobo las arrebata y la dispersa. 13 Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. 14 Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí 15 –como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre– y doy mi vida por las ovejas. 16 Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor. 17 El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. 18 Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre». 19 A causa de estas palabras, se produjo una nueva división entre los judíos. 20 Muchos de ellos decían: «Está poseído por un demonio y delira. ¿Por qué lo escuchan?». 21 Otros opinaban: «Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Acaso un demonio puede abrir los ojos a los ciegos?». 22 Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, 23 y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón. 24 Los Judíos lo rodearon y le preguntaron: «¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente». 25 Jesús les respondió: «Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, 26 pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. 27 Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. 28 Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. 29 Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. 30 El Padre y yo somos una sola cosa». 31 Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. 32 Entonces Jesús dijo: «Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?». 33 Los judíos le respondieron: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios». 34 Jesús les respondió: «¿No está escrito en la Ley: "Yo dije: Ustedes son dioses"? 35 Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra –y la Escritura no puede ser anulada– 36 ¿Cómo dicen: "Tú blasfemas", a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; 38 pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre». 39 Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero el se les escapó de las manos. 40 Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. 41 Muchos fueron a verlo, y la gente decía: «Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad». 42 Y en ese lugar muchos creyeron en él.
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PRIMER LIBRO DE SAMUEL (mar, 27 sep 2016)
Capítulo 22 David el frente de una banda 1 David partió de allí y se puso a salvo en la caverna de Adulam. Al enterarse, sus hermanos y toda la casa de su padre bajaron a unirse con él. 2 Además, se le juntaron todos los que estaban en algún aprieto, cargados de deudas o descontentos de la vida. Así llegó a ser jefe de unos cuatrocientos hombres. 3 De allí David se fue a Mispé de Moab y dijo al rey de Moab: «Deja que mi padre y mi madre vivan entre ustedes, hasta que yo sepa lo que Dios va a hacer conmigo». 4 Luego los llevó a la presencia del rey de Moab, y ellos se quedaron con él todo el tiempo que David estuvo en el refugio. 5 El profeta Gad dijo a David: «¡No te quedes en el refugio! Entra en el país de Judá». Entonces David partió y entró en el bosque de Járet. La masacre de los sacerdotes de Nob 6 Saúl se enteró de que David y sus compañeros habían sido descubiertos. El se encontraba entonces en Guibeá, sentado debajo del tamarisco del lugar alto; tenía su espada en la mano y todos sus servidores estaban de pie en torno de él. 7 Saúl dijo a sus servidores: «¡Escuchen, benjaminitas! ¿Acaso el hijo de Jesé también les dará a todos ustedes campos y viñas, y los hará a todos jefes de mil y de cien hombres, 8 para que hayan conspirado contra mí? Nadie me avisa nada cuando mi hijo pacta con el hijo de Jesé. Ninguno de ustedes se conduele conmigo, ni me revela que mi hijo sublevó contra mí a mi esclavo, para que me tienda acechanzas, como sucede en el día de hoy?» 9 Entonces intervino Doeg, el edomita, que estaba de pie junto a los servidores de Saúl, y dijo: «Yo vi al hijo de Jesé cuando llegó a Nob, a ver a Ajimélec, hijo de Ajitub. 10 Ajimélec consultó por él al Señor, le dio provisiones y le entregó la espada de Goliat, el filisteo». 11 El rey mandó llamar al sacerdote Ajimélec, hijo de Ajitub, y a toda su casa paterna, los sacerdotes de Nob. Todos ellos comparecieron ante el rey, 12 y Saúl dijo: «¡Escucha bien, hijo de Ajitub!». «A tus órdenes, rey», respondió él. 13 Saúl añadió: «¿Por qué han conspirado contra mí, tú y el hijo de Jesé? Tú le has dado pan y una espada, y has consultado a Dios por él, para que se subleve contra mí y me tienda acechanzas, como sucede en el día de hoy». 14 Ajimélec respondió al rey: «¿Hay entre todos tus servidores alguien tan de confianza como David? El es yerno del rey, es jefe de tu guardia personal y todos lo honran en tu casa. 15 ¿O acaso es esta la primera vez que consulto a Dios por él? ¡No, lejos de mí! Que el rey no levante ningún cargo contra tu servidor ni contra toda su casa paterna, porque tu servidor no sabía absolutamente nada de este asunto». 16 Pero el rey replicó: «¡Morirás sin remedio, Ajimélec, tú y toda tu casa paterna!». 17 Luego el rey dijo a los de su escolta, que estaban apostados junto a él: «¡Vuélvanse y maten a los sacerdotes del Señor, porque también ellos están de parte de David! Aun sabiendo que él huía, no me lo denunciaron». Pero los servidores del rey no quisieron extender su mano para ultimar a los sacerdotes del Señor. 18 Entonces el rey dijo a Doeg: «Vuélvete y mátalos tú». Doeg se volvió y acometió contra los sacerdotes; así mató aquel día a ochenta y cinco hombres que vestían el efod de lino. La huida de Abiatar al campamento de David 19 En Nob, la ciudad de los sacerdotes, Saúl pasó al filo de la espada a hombres y mujeres, niños y pequeños, bueyes, asnos y ovejas. 20 Sólo pudo escapar un hijo de Ajimélec, hijo de Ajitub, llamado Abiatar, que huyó a reunirse con David 21 y le contó que Saúl había dado muerte a los sacerdotes del Señor. 22 David dijo a Abiatar: «Ya sabía yo aquel día que Doeg, el edomita, estaba allí presente y que no dejaría de informar a Saúl. Yo hice que las cosas se volvieran contra toda su casa paterna. 23 Pero quédate conmigo y no temas. El que atenta contra tu vida, atenta contra la mía. Junto a mí, estarás bien protegido».
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Si te sientes triste, deprimido y sin ganas de vivir Papa Francisco dice que hagas esto (mar, 27 sep 2016)
Por Alvaro de Juana El Papa en la Misa. Foto: L'Osservatore Romano El Papa en la Misa. Foto: L'Osservatore Romano 11K 11K VATICANO, 27 Sep. 16 / 05:03 am (ACI).- El Papa Francisco desarrolló la homilía de la Misa de la mañana en la Capilla de la Casa Santa Marta –en la fiesta de San Vicente de Paúl– sobre la primera lectura que cuenta la historia de Job, quien vivía una gran “desolación espiritual” y “había perdido todo”, y ofreció algunos consejos para todo aquel que se siente triste y deprimido. “La desolación espiritual es algo que nos sucede a todos nosotros: puede ser más fuerte, más débil, pero es un estado del alma oscuro, sin esperanza, cauteloso, que hace no tener ganas de vivir, sin ver el final del túnel, con mucha agitación en el corazón y también en los pensamientos”. Pero también, “la desolación espiritual nos hace sentir como si tuviésemos el alma dura: falla, falla y no se quiere vivir: ‘¡Es mejor morir’!, añadió el Papa. Esto mismo es lo que le ocurre a Job, “mejor morir que vivir así”. “Tenemos que entender cuándo nuestro espíritu se encuentra en este estado de tristeza grande, con el que casi no se puede respirar: a todos nos pasa esto. Fuerte o no fuerte, pero a todos nos sucede. Hay que entender qué pasa en nuestro corazón”, aconsejó. Francisco invitó entonces a preguntarse las razones de esta situación. “Qué debemos hacer cuando vivimos estos momentos oscuros, por una tragedia familiar, una enfermedad, o cualquier cosa que nos lleva a estar hacia abajo”. Quizás –continuó– alguno piensa “tomar una pastilla para dormir”  y huir “de los acontecimientos”, o “tomar dos, tres, cuatro copas de alcohol”. Pero esto “no ayuda”, aseguró el Papa. En cambio, la liturgia del día “nos hace ver qué hacer con esta desolación espiritual, cuando somos tibios, cuando estamos deprimidos, sin esperanza”. Francisco reveló que la respuesta está en el salmo 87: “Llegue hasta Ti mi oración, Señor”. Por tanto, se necesita orar: “Es una oración de llamar a la puerta, ¡pero con fuerza!”, exclamó. “Señor, estoy harto de aflicciones. Mi vida está al borde del infierno. Estoy entre aquellos que descienden a la fosa, soy como un hombre que no tiene fuerzas”, dijo el Papa. “Cuántas veces nos sentimos así, sin fuerzas. Esta es la oración. El mismo Señor nos enseña como orar en estos momentos tan feos. ‘Señor, me has arrojado a la fosa más profunda. Pesa sobre mi tu furor. Llegue hasta Ti mi oración’”. Francisco dijo de nuevo que “así tenemos que rezar en los momentos más feos, oscuros, de desolación, más duros, que nos endurecen. Esto es orar con autenticidad, es también desahogarse, como ha hecho Job con los hijos. Como un hijo”. El Pontífice destacó que el personaje de la Biblia vivió también el silencio de los amigos en esta situación. Ante una persona que sufre, “las palabras pueden hacer mal” y por eso lo importante es estar con él, mostrar cariño y “no hacer discursos”. “Cuando una persona sufre, cuando una persona está en la desolación espiritual se debe hablar lo menos posible y se debe ayudar con el silencio, la cercanía, las caricias, con la oración ante el Padre”. A continuación, el Santo Padre dijo que 3 cosas se deben hacer: “Primero, reconocer en nosotros momentos de desolación espiritual, cuando estamos en la oscuridad, sin esperanza, y preguntarnos por qué. Segundo, rezar al Señor como hoy la liturgia con este salmo 87 que nos enseña a orar en el momento de oscuridad”, prosiguió el Papa. “Y tercero, cuando yo me acerco a una persona que sufre, sea por una enfermedad, por cualquier sufrimiento, pero que está en la desolación, silencio; pero silencio con mucho amor, cercanía, con caricias. Y no hacer discursos que al final no ayudan e incluso hacen mal”. Francisco concluyó orando a  Dios “para que nos de estas tres gracias: la gracia de reconocer la desolación espiritual, la gracia de orar cuando seamos sometidos a este estado, y también la gracia de saber acompañar a las personas que sufren momentos feos de tristeza y de desolación espiritual”.  Lectura y salmo comentados por el Papa Job 3:1-3, 11-17, 20-23 1 Después de esto, abrió Job la boca y maldijo su día. 2 Tomó Job la palabra y dijo: 3 ¡Perezca el día en que nací, y la noche que dijo: «Un varón ha sido concebido!» 11 ¿Por qué no morí cuando salí del seno, o no expiré al salir del vientre? 12 ¿Por qué me acogieron dos rodillas? ¿por qué hubo dos pechos para que mamara? 13 Pues ahora descansaría tranquilo, dormiría ya en paz, 14 con los reyes y los notables de la tierra, que se construyen soledades; 15 o con los príncipes que poseen oro y llenan de plata sus moradas. 16 O ni habría existido, como aborto ocultado, como los fetos que no vieron la luz. 17 Allí acaba la agitación de los malvados, allí descansan los exhaustos. 20 ¿Para qué dar la luz a un desdichado, la vida a los que tienen amargada el alma, 21 a los que ansían la muerte que no llega y excavan en su búsqueda más que por un tesoro, 22 a los que se alegran ante el túmulo y exultan cuando alcanzan la tumba, 23 a un hombre que ve cerrado su camino, y a quien Dios tiene cercado? Salmo responsorial Salmo 88:2-8 2 Yahveh, Dios de mi salvación, ante ti estoy clamando día y noche; 3 llegue hasta tí mi súplica, presta oído a mi clamor. 4 Porque mi alma de males está ahíta, y mi vida está al borde del seol; 5 contado entre los que bajan a la fosa, soy como un hombre acabado: 6 relegado entre los muertos, como los cadáveres que yacen en la tumba, aquellos de los que no te acuerdas más, que están arrancados de tu mano. 7 Me has echado en lo profundo de la fosa, en las tinieblas, en los abismos; 8 sobre mí pesa tu furor, con todas tus olas me hundes.
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NUESTRA MADRE (VIRGEN DE LA CARIDAD) ME COMUNICO ESTA MAÑANA EN LA MISA DE 1000 DEL DIA 29-05-12, QUE OS DIJERA A TODOS MIS HERMANOS /AS DE ESTA CIUDAD QUE AL IGUAL QUE NUESTRO SEÑOR SE ENCUENTRA DENTRO DEL SAGRARIO PRESENTE ÉLLA TAMBIEN Y TODOS LOS DIAS DEL AÑO. YA QUE TENEMOS ESTA DICHA NO LA DEJEMOS PASAR Y ACUDAMOS CADA DIA A PEDIR NUESTRAS SUPLICAS E INTENCIONES, PERDON Y SU INTERCESIÓN COMO ABOGADA NUESTRA QUE ES ANTE DIOS NUESTRO SEÑOR.

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